La Hermandad incorpora a su patrimonio un relicario de plata de 1791

Vista frontal del relicario

Vista  trasera del relicario

Detalle de la base relicario (frontal)

El pasado 8 de junio, la Hermandad de la Misericordia y de los Santos Mártires adquirió una importantísima pieza que viene a enriquecer su patrimonio histórico, artístico y devocional.

Se trata de un relicario de plata, datado en 1791 y procedente de San Pedro, que se hallaba en un anticuario de Cádiz, y su adquisición ha sido posible gracias a la colaboración de 22 hermanos y devotos, que han aportado el 70 por ciento de su coste. Se trata sin duda del trabajo de un consumado orfebre, muestra la estética de la época y seguramente tras la limpieza a fondo del relicario se podrá ver el punzón y el contraste que identifique y acredite su autoría.

El relicario es de pequeño tamaño —mide unos 20 centímetros de alto— y se halla en perfectas condiciones de conservación, ya que no tiene huellas de arañazos, golpes o abolladuras. En la cara frontal se muestra una reliquia con la inscripción «EX OSSIBUS SANCTORUM MARTYRUM» («de los huesos de los Santos Mártires); la parte trasera contiene un sello de lacre con el escudo de Antonio Caballero y Góngora, Obispo de Córdoba entre 1788 y su fallecimiento en 1796. Se aprecia, en la parte trasera, un hilo rojo que cierra la cápsula donde se contiene la reliquia.

La base del relicario contiene dos cartelas: la del frontal contiene la inscripción «RELIQ. DELOS SOS MARTIS», y la trasera «EL AÑO 1791». Hay que recordar que la actual urna-relicario data de 1790, sólo un año antes de la creación de esta pieza. La peana, circular, tiene grabada en su borde inferior la siguiente leyenda: «QVE SE VENERAN EN LA PARQ. DE SN PEDRO ECHO PARA DOÑA LVISA CAVALLO».

 

Detalle de la reliquia a través del cristal del relicario


En la parte inferior, bajo la peana, una tapa metálica tiene la inscripción «AQVI LA AVTENTICA», que protege el contenido interior del relicario.

Precisamente en el interior de la peana, perfectamente custodiados e invisibles durante 228 años, han permanecido tres objetos que ahora han salido a la luz y que volverán a ser guardados tras su estudio.

El primer objeto que se pudo ver al destapar la base fue un documento impreso en papel, de tamaño muy aproximado al A4, que contiene el texto de la donación de la reliquia por parte del Obispo, Antonio Caballero y Góngora, a la señora doña Luisa Caballero.

Tapa inferior del relicario, que protege los documentos y reliquias conservados en la base


Documento que acredita el origen de las piezas contenidas en el relicario.

Fragmento del  paño de seda que envolvió las reliquias en el  arca donde se custodiaron hasta 1790

Anverso y reverso de la cinta de papel que rodea el envoltorio donde se conservan los restos de ceniza

Más adentro se encontró una pieza irregularmente circular, del tamaño de una moneda grande, que por un lado tiene un recorte en forma de corona circular en el que una inscripción manuscrita dice «SS MM CORDUB FAUSTI JANUARII MARTIALIS ZOILI ACISCLI ET ALIORUM» («de los Santos Mártires de Córdoba Fausto, Genaro, Marcial, Zoilo, Acisclo y otros») en cuyo centro se visibiliza un trozo de tela con restos de color rojo. Se trata, según el documento firmado por el Obispo, de un fragmento de los paños de seda que envolvieron las reliquias en el arca que precedió a la actual urna.

Finalmente, en el interior y ya casi en el fuste del relicario, apareció un minúsculo envoltorio de papel, de no más de un centímetro de largo, en el que sólo se puede leer la palabra «CORDUBA». Al abrirlo se comprobó que contenía ceniza, y también el documento episcopal habla de este elemento como contenido en el relicario. Rodeando este envoltorio, una pequeña cinta de papel, impresa por los dos lados, contiene sendas invocaciones a la Santísima Virgen.


La Hermandad agradece su generosidad a los cofrades y devotos que han hecho posible esta adquisición

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