MISCELÁNEA

Temas varios de la historia de la Hermandad, la Semana Santa y las Cofradías, comentarios de fotografías, anécdotas, etc.


Tres momentos de la Hermandad de los Santos Mártires

Anverso y reverso de la convocatoria de mano de los cultos a los Santos Mártires en 1948. Para ampliar, haga clic en las fotos.

1948: así eran los cultos a los Santos Mártires

En 1948, hace ya 70 años, los cultos a los Santos Mártires abarcaban un amplio ciclo. Empezaban el día 21, fecha en que se hallaron las reliquias, con la exposición de las mismas a la veneración de los fieles.

El día 26, fiesta litúrgica de este hallazgo, se celebró misa de comunión general a las ocho de la mañana y vela ante el Santísimo de dos a seis de la tarde.

Entre los días 26 de noviembre y 3 de diciembre se prolongó, en sesiones de mañana y tarde, el octavario en honor de los Santos Mártires, con misa por la mañana, oficiada por diversos sacerdotes, y novena por la tarde, que incluía exposición del Santísimo, estación, rosario, ejercicio y sermón, que ese año corrió a cargo del obispo Fray Albino, para terminar con la solemne bendición y reserva. Hay que recordar que, por aquellos años, las disposiciones en materia de ayuno eucarístico no permitían celebrar misas por la tarde, de modo que eran por la mañana, celebrándose por la tarde sólo el ejercicio de la novena (o, en su caso, el triduo, quinario o septenario).


1971: el gobernador civil recibe la medalla de la Hermandad

Manuel Hernández Sánchez (segundo por la izquierda) fue gobernador civil de Córdoba entre 1970 y 1973. Uno de esos años, posiblemente 1971, asistió en San Pedro a la función votiva que el Ayuntamiento ofrecía todos los años en honor de los Santos Mártires. En esta foto lo vemos en el momento de recibir, junto a su esposa, la medalla de la Hermandad, de manos del Hermano Mayor, Ángel Raya Martínez (primero a la izquierda). A la derecha de ls foto aparece Antonio Alarcón Constant, a la sazón alcalde de Córdoba.

Haga clic en la foto para ampliar.

1975: La urna de las reliquias en el retablo principal

La revista "Alto Guadalquivir", antes de dedicarse de forma monográfica a la Semana Santa de Córdoba (y, después, de otras provincias andaluzas), fue una publicación periódica con información social, cultural y comercial que editaba el Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba (el nombre comercial "Cajasur" empezó a usarse años después).

El número 6, del segundo año de esta revista, publicado sin fecha pero en el primer trimestre de 1975, dedicó su portada al IV Centenario del hallazgo de las reliquias de los Santos Mártires. La foto, que reproducimos en este apartado, representa la urna de las reliquias en la hornacina central del retablo mayor de San Pedro, donde fueron colocadas en los primeros días de 1975 para que presidieran todo el año del centenario. Allí permanecieron hasta bien entrado 1976, en que volvieron a su logar habitual en la Capilla del Sagrario.

Hay que comentar asimismo que en la parte inferior de la foto se ven parcialmente los tres espléndidos sillones de madera tallada y dorada procedentes de la Magdalena (en su parte superior se aprecia el pomo, símbolo de esta Santa). Dichos sillones estuvieron en el presbiterio de San Pedro hasta el cierre de la iglesia en 1985. Posteriormente pasaron al Palacio Episcopal, donde fueron tapizados con motivos vegetales; en dicho Palacio se conservan aún dos de ellos, ya que el tercero pasó a la parroquia de San Nicolás, donde se le reemplazó el pomo de la Magdalena por la mitra de San Nicolás, y donde sigue siendo utilizado como sede.


Una foto que cumple 40 años

Es una foto muy conocida. Incluso se expone enmarcada en nuestra Casa de Hermandad. Pero el 12 de octubre de 2018 se cumplen exactamente 40 años desde que se tomó.

Se trata de la primera salida procesional en la que intervino nuestra cuadrilla de hermanos costaleros. Fue, como se ve, con Nuestra Señora del Socorro, que hasta ese año hizo su procesión el día de Nuestra Señora del Pilar.

Se había empezado a formar la cuadrilla al terminar la Semana Santa de 1978, y el grupo de jóvenes que la formaban ensayaron durante todo el mes de septiembre, al mando del Lorenzo de Juan Luque, que de esta forma iniciaba su andadura como capataz, que fue acompañado en su tarea por Rafael Jaén Toscano.

De esa cuadrilla de costaleros, andando el tiempo, salieron cuatro hermanos mayores de la cofradía: Antonio Varo Pineda, Angelmaría Varo Pineda, Manuel Ramírez Pérez y Leopoldo Tena Guillaume.

‘Misericordes’ por el mundo

Según el listado actual de nuestra hermandad, 742 hermanos tienen su residencia en Córdoba y 78 (es decir, el 9,5 por ciento) viven fuera de nuestra ciudad: de estos últimos, 70 tienen su domicilio en otras provincias españolas y 8 fuera de España.

 

Desde los primeros años de la Hermandad penitencial, vienen hermanos de otros puntos de España para salir de nazarenos el Miércoles Santo. Por hablar sólo de 2018, es el caso, por ejemplo, de cofrades como Diego Pineda Armas (cirio de Cristo), que vive y estudia en Valencia, o de Carlos y Laudencia Blázquez Gómez (también cirios de Cristo), que residen en Málaga, sin olvidar a los costaleros Diego Delgado Ayuso, Antonio Maqueda Estepa y Jorge Haro Díaz, que vienen de Madrid, Rafael Navarro (de Pamplona), Antonio de la Rubia Pozuelo (Almería) y Ricardo Diéguez (Huelva), o a la esclavina Rosa Rodríguez Vera (Sevilla).

 

Pero también hay unos cuantos ‘misericordes por el mundo’ que vienen de más allá de las fronteras nacionales. Cuando vemos salir por la puerta de San Pedro los nazarenos blancos de la Misericordia, no les vemos los rostros ni sabemos las historias que hay debajo de esos hábitos. No sabemos, por ejemplo, que algunos de ellos han tenido que recorrer miles y miles de kilómetros para estar en la Basílica a la hora de poner la cruz de guía en la calle.

Rafael en su trabajo como militar.

RAFAEL RODRÍGUEZ DEL MORAL

Quizá el ejemplo más llamativo, en la estación de penitencia de 2018, haya sido el de Rafael Rodríguez del Moral. Es hermano desde el 1 de enero de 1980 y tiene el número 85 de antigüedad en la nómina de cofrades. Es piloto de la Armada Española, y en la madrugada del Martes al Miércoles Santo voló desde Nueva York a Jerez de la Frontera, y desde allí se trasladó al Puerto de Santa María, donde tiene su domicilio habitual. Llegó a Córdoba con el tiempo justo de vestir el hábito de nazareno para llevar la bandera de Hermandad en la estación de penitencia. Terminada la Semana Santa, volvió a América y actualmente se encuentra en Hallifax (Canadá) cumpliendo en una misión relacionada con su trabajo.

Rafael lleva la bandera de Hermandad en la estación de penitencia.


Lázaro en Frankfurt, ante la sede de la institución donde trabaja.

LÁZARO CUESTA BARBERÁ

Desde Frankfurt ha venido Lázaro Cuesta Barberá: es el hermano número 208 y se dio de alta el 30 de marzo de 1991. Es funcionario del Ministerio de Economía, miembro del Cuerpo Superior de Inspectores de Seguros del Estado. Trabaja en la capital económica europea como experto nacional destacado en la UE en materia de regulación de seguros, en la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones (EIOPA), y anteriormente fue Jefe del Departamento Legal y Societario de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones del Ministerio de Economía y Competitividad.

 

En la procesión de 2018 llevó un cirio de Virgen, y en años anteriores ha sido vara de escolta, cirial e incensario.

Lázaro con su hábito de nazareno, el Miércoles Santo de 2018.


INMACULADA GÓMEZ LÓPEZ

También desde fuera de España, como todos los años, vino a Córdoba Inmaculada Gómez López; es la hermana número 157 y su alta data del 1 de marzo de 1987; poco después de su ingreso en nuestra Hermandad fue una de las dos primeras mujeres que formó parte de la junta de gobierno. Desde 1997 trabaja en Bruselas, y es funcionaria de la Unión Europea desde 2003. Actualmente, desde noviembre de 2017, gestiona la Plataforma REFIT en la Secretaría General de la Comisión Europea. Previamente había trabajo en temas de competitivad industrial (en particular de los sectores de la cerámica, vidrio, cemento y cales) así como con la legislación de Productos de Construcción en la Dirección General de Empresa e Industria de esta misma institución europea. Como ya hemos dicho viene todos los años, con sus hijos Pablo, Lucía y Martina Rogge Gómez para salir en la procesión, en la que la madre lleva un cirio de Cristo. 

Inmaculada, (primera nazarena a la izquierda), junto a sus hijos y sobrinos, el Miércoles Santo pasado.

Inmaculada, a la derecha, en una manifestación en Bruselas.


David en Nottingham.

DAVID PINEDA MARTÍNEZ

Desde Nottingham (Reino Unido), donde cursa un Erasmus de Ciencias Empresariales, llegó a Córdoba el Martes Santo David Pineda Martínez, hermano número 362 que fue dado de alta el 27 de marzo de 2001. David llevó en la procesión una cruz de penitente.

David (segundo por la derecha) el Miércoles Santo, junto a otros miembros de su familia y de su hermandad.


DIEGO LEÓN RAMÍREZ

En Lyon trabaja Diego León Ramírez; es arquitecto y su trabajo consiste, como él mismo escribe, en la «renovación de bloques de pisos, tanto sociales como de particulares, con un objetivo principal: mejorar la calidad de vida reduciendo el consumo energético de las viviendas». Se inscribió en la hermandad el 16 de abril de 2011, tiene el número 591 y participan en la procesión formando parte de la banda de música María Santísima de la Esperanza, en la que toca el bombardino. Volvió a Francia el lunes de Pascua, y desde allí nos ha escrito lo siguiente:

Llevo viviendo en Lyon desde el año 2014. Me vine a Francia para construir el proyecto familiar que teníamos mi esposa y yo. Los dos primeros años di clases de español en institutos, y desde 2016 estoy trabajando de arquitecto, que es mi formación universitaria. En nuestro estudio hacemos renovación de bloques de pisos, tanto sociales como de particulares, con un objetivo principal: mejorar la calidad de vida reduciendo el consumo energético de las viviendas.

 

Pero podría decir que, si mi trabajo es la arquitectura, mi devoción es la música. Empecé mis estudios musicales de piano con ocho años en el Conservatorio. Cuando tenía doce años, mi hermano Rafael decidió crear la banda de la Esperanza, y nos embarcó a todos en su proyecto. Comencé tocando un trombón de mi abuelo, y más tarde aprendí el que considero mi instrumento: el bombardino. Empecé a amar la Semana Santa como músico, y fue entre y nota y nota cuando sentí que quería hacerme hermano de la Misericordia.

 

En su momento no sabía explicarlo, pero me hermané porque encontraba a Dios tocando marchas a Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo cada Miércoles Santo. Mi estancia en Francia, la lengua francesa y la Iglesia en este país, me ha llevado a conocer a Dios en una dimensión que no tenía en Córdoba. Poner nombre a muchos sentimientos y esclarecer conceptos religiosos me permite hoy ser consciente que cuando toco en Semana Santa, estoy rezando. Con el poder de la plegaria musical puedo entrar en meditación con Dios, y estoy convencido de que es el caso de muchos compañeros que tocan a mi lado. Durante la misa los franceses cantan varias veces.

 

En cantos de invocación del Espíritu Santo de Taizé o en el Padre Nuestro cantado, he encontrado ese acercamiento a Dios, ese bienestar de comunión con Él, que yo había encontrado tocando en determinados momentos del Miércoles Santo. Este año me encantó proyectar en mi cabeza durante la estación de penitencia que nuestros rezos los recogía la Virgen con su manto para llevarlos al Padre. Describir que cada nota tocada es plegaria, adoración, oración, agradecimiento y amor incondicional a Dios. Sentía que el Espíritu Santo nos acompañaba e impregnaba nuestras almas por las calles de Córdoba.

 

Espero que mi hijo, que cumple cinco meses en pocos días y ya es hermano de la Misericordia, encuentre en un futuro próximo en la hermandad esta cercanía a Dios haciendo estación de penitencia junto a nosotros. 

Otro aspecto muy positivo del 2018, y no menos importante, ha sido ayudar a desmontar los pasos, dado que el resto del año no puedo participar en las actividades de la hermandad, y una vez más encontrar un grupo intergeneracional y acogedor. Ahora valoro desde un prisma más amplio la hermandad, y si algún día vuelvo a Córdoba a vivir espero involucrarme más activamente.

 

Para finalizar, después de dos años viviendo la Semana Santa en el extranjero (2016 y 2017), este año he echado de menos la alegría con la que se vive en otros países el Domingo de Resurrección. A veces da la sensación que olvidamos que la Pasión de Cristo no es lo más importante, sino la Resurrección. Si bien conseguimos un gran recogimiento durante la preparación de cuaresma y la Semana Santa, deberíamos vivir y exteriorizar esta explosión de júbilo con la Pascua de Resurrección. 

 

Andoni, con sus padres, preparados para una fiesta en México.

ANDONI ASTIAZARÁN TENA

Aunque en 2018 no ha podido venir, es habitual la presencia en las filas de nuestros nazarenos de Andoni Astiazarán Tena, un joven cofrade que ingresó en la Hermandad el 11 de septiembre de 2000 y tiene el número 344. Viene casi todos los años nada menos que desde México, donde vive con sus padres.

Andoni -primero por la izquierda- con varios familiares el Miércoles Santo de 2017.


Datos y cifras de la estación de penitencia 2018

La nómina de hermanos inscritos en la Hermandad, a fecha del Miércoles Santo, 28 de marzo de 2018, era de 848 cofrades.

OBSERVACIÓN MUY IMPORTANTE:

Los datos que siguen a continuación se refieren EXCLUSIVAMENTE a las personas que participaron en la estación de penitencia sacando su PAPELETA DE SITIO. No se ha tenido en cuenta, pues, a personas que aun habiendo formado parte del cortejo no obtuvieron su papeleta (costaleros, músicos, agentes de la Policía Nacional, sacerdote, enciendevelas, aguador, etc.).

 

Para la pasada estación de penitencia sacaron papeleta de sitio exactamente 383 personas, que representan el 45,2% del total de hermanos, y que se distribuyeron en el cortejo de la siguiente forma:

 

12 atributos

13 diputados, fiscales y avisador

20 acólitos

11 bocinas

6 camaristas

4 capataces

8 cirios de respeto

24 cirios niño

 77 cirios Cristo

 53 cirios Virgen

20 costaleros de Cristo

5 costaleros de Virgen

26 varas de escolta

16 cruces de penitencia

65 esclavinas

1 macero

5 navetas

1 pertiguero

10 presidencias y vara de hermano mayor

(al ir el hermano mayor como capataz, su puesto en el cuerpo de nazarenos fue representado por la vicehermana mayor)

 

De este total, 211 han sido hombres y 172 mujeres, con lo que los hombres representan el 55% y las mujeres el 45%, como se puede ver en el gráfico situado más arriba.

En cuanto a la distribución por edades, puede apreciarse en la siguiente tabla:

10 años o menos de 11 a 15 años de 16 a 20 años de 21 a 25 años de 26 a 30 años de 31 a 35 años de 36 a 40 años
56 71 72 38 20 8 13
de 41 a 45 años de 46 a 50 años de 51 a 55 años de 56 a 60 años de 61 a 65 años más de 65 años  
28 26 18 19 6 8  

DISTRIBUCIÓN GENERAL POR EDADES DE LOS COMPONENTES DE LA ESTACIÓN DE PENITENCIA 2018

Si aplicamos el criterio de la edad a los distintos sectores del cortejo, tendremos los resultados que se observan en la tabla de la izquierda.

Llama la atención que, mientras más numeroso es un colectivo, menor es el promedio de edad de sus componentes.

El promedio de edad de las personas que han sacado su papeleta de sitio es de 27 años. El elevado número de esclavinas y navetas (77 en total, que representan el 18% de los inscritos) distorsiona un tanto este dato, de forma que el promedio de edad del resto de nazarenos (es decir, sin tener en cuenta a los cofrades de esclavina), sube hasta los 35 años. En cualquier caso, la Misericordia es una de las hermandades de Córdoba con más porcentaje de nazarenos adultos.

Los datos que acabamos de exponer, presentados en forma de gráficos, quedan como siguen:

DISTRIBUCIÓN DEL PROMEDIO DE EDADES EN LOS DISTINTOS SECTORES DE LA ESTACIÓN DE PENITENCIA 2018

Los dos gráficos que antecede refleja perfectamente lo que en realidad es el retrato sociológico de la inmensa mayoría de las cofradías de Córdoba: una presencia abrumadora de jóvenes (en nuestro caso, el 56,2% tiene menos de 21 años), con una caída considerable en los tramos centrales de la vida (sólo el 22,3% de nazarenos entre 21 y 40 años), una leve recuperación entre los 40 y los 60 años (en nuestro caso, el 25,7%) y una presencia sólo testimonial de personas de más de 60 años (sólo el 3,9%).

De estos datos se extrae con facilidad la conclusión de que la nómina de nazarenos contiene una enorme volatilidad, ya que se comprueba que la abundante presencia de juventud no es, en sí misma, un dato esperanzador, porque lo cierto es que dos tercios de los jóvenes de menos de 20 años que salen en la cofradía abandonarán la participación en la estación de penitencia al terminar la segunda década de su vida.

Muestra de esa volatilidad es el hecho de que de los 848 hermanos inscritos, nada menos que 536, es decir, el 63,2%, tiene menos de veinte años de antigüedad en la Cofradía, y en la procesión, 177 hermanos (el 50%) tienen menos de diez años de antigüedad. Además, la mayoría de los niños menores de diez años no llevan un adulto de su familia dentro del cortejo.

 

Recordamos que los datos que analizamos se refieren EXCLUSIVAMENTE a las personas que participaron en la estación de penitencia después de obtener su PAPELETA DE SITIO.

 

Detrás de las cifras siempre hay personas, como se puede ver a continuación:

  • La hermana más joven con papeleta de sitio nació el pasado mes de noviembre (tiene algo más de 4 meses de edad).
  • La hermana de más antigüedad en la cofradía (y también la de más edad) que formó parte de la procesión tiene 88 años de edad.
  • El hermano de más antigüedad en la cofradía que figura en el cortejo vistiendo la túnica de nazareno tiene fecha de alta de 1 de septiembre de 1956.
  • La persona de más edad que vistió la túnica y el capirote es una hermana que cumplirá 70 años el próximo 27 de septiembre.
  • El costalero de más edad que ha sacado papeleta de sitio tiene 57 años, cumplidos el pasado mes de diciembre.
  • Las edades que tienen más nazarenos son 16 y 17 años (hay 21 nazarenos con 16 años y otros 21 con 17).
  • La edad media de las personas que han sacado papeleta de sitio es de 27 años.

Todos estos datos no tienen más finalidad que servir para la reflexión a nuestros hermanos:

  • Queremos hacer un llamamiento para que todos los que físicamente puedan hacerlo participen en la estación, porque siguen siendo muchos los hermanos que no forman parte de la procesión pese a tener edad y condiciones físicas para ello.
  • Pedimos a los jóvenes que sean fieles al camino que voluntariamente han emprendido y no lo abandonen al terminar la adolescencia.

Una curiosa foto de 1952 o 1953

La fotografía que encabeza estas líneas representa a Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo en el Arco Bajo, delante de la ermita del Socorro.

La foto sólo se pudo hacer en 1952 o en 1953. La razón es que en 1950 y 1951, en sus dos primeras salidas, la procesión no pasó por la Corredera. Tampoco puede ser de 1954 o después, porque la imagen lleva su antigua corona y la nueva, de plata dorada, que es la misma que sigue llevando en la actualidad, le fue impuesta el Domingo de Ramos de 1954.

Delante del respiradero se aprecia a un hombre vestido de paisano, que posiblemente sería el capataz que ese año dirigió a los costaleros. En sus primeras salidas, el capataz fue José Lucena Tarifa, de modo que es probable que sea la persona que figura en la foto. Por cierto, el importe que hubo de abonar la Hermandad a los capataces y costaleros fue, en 1950, de 2.440 pesetas por los dos pasos y los dos capataces. Al cambio actual serían 14,67 euros, pero es imposible hacer equivalencias.

Se aprecia también, a la derecha de la foto, uno de los maceros: va vestido de nazareno, lleva dalmática con el escudo de la hermandad bordado al pecho y porta la maza, atributo de origen y significado civil que dejó de usarse en nuestra procesión bien entrada la década de los 80. Las mazas, por su parte, eran de madera pintada con purpurina de color plata, estaban decoradas con pequeños espejos y desaparecieron durante el cierre por obras de San Pedro, entre 1985 y 1998. Las dos dalmáticas como la que se ve en la foto dejaron de utilizarse en 1960, cuando se estrenaron las actuales; uno de los escudos se sigue utilizando como frontal en la mesa de la junta de gobierno durante los cultos. Los maceros dejaron de ir vestidos de nazareno con dalmática en 1960, cuando se estrenaron las libreas que llevaron los maceros hasta bien entrada la década de los 80. Las libreas las siguen usando los servidores que acompañan al Hermano Mayor en la procesión.

Si nos fijamos en el paso de Nuestra Señora, varios detalles merecen ser comentados. Por lo pronto, la candelería -que apenas es una mancha blanca, debido a la deficiente tecnología fotográfica de la época- aparece muy baja, en parte porque no era costumbre ponerla tan alta como en la actualidad y en parte, quizá, porque la foto se hizo a una hora muy avanzada y la procesión duraba mucho más tiempo que hoy.

El palio aparece completamente liso, y sólo se ven los bordados de la bambalina frontal. en 1952 sólo estaban bordadas las bambalinas frontal y trasera, y sólo en su exterior. En fotografía situada al pie de estas líneas, tomada seguramente el mismo año y unos minutos antes que la de arriba, se aprecia este detalle con claridad.

Un último detalle. Como se ve, los varales se ven lisos, con sencillas macollas. Entre 1950 y 1956, el palio llevó unos varales provisionales: eran de madera lisa pintada de purpurina plateada; pero en la foto se aprecia que el primer varal de la derecha de la imagen -en la foto aparece a la izquierda- tiene su parte inferior ligeramente labrada, con hojas de acanto en forma de cono invertido, lo que se aprecia, aunque no con mucha nitidez, ampliando la foto. La razón es que, en un principio, se pensó en hacer los varales de alpaca, con metal procedente del almacén de hierros y chatarras de don Pedro Rojas, directivo de la Hermandad. Se empezó a hacer ese varal, pero más tarde se comprobó que no se disponía de alpaca en cantidad suficiente para hacer doce varales, de modo que hubo que abandonar la idea: con ese primer varal incompleto de hizo más tarde la llamada Cruz de Soledad, que sigue formando parte del cortejo y abre el sector de nazarenos del paso de palio. Los primeros varales dorados, realizados por los talleres La Milagrosa de Córdoba, se estrenarían en 1956 y fueron utilizados hasta 1992, ya que fueron sustituidos por los actuales, de Hermanos Lama, en la Semana Santa de 1993. En recuerdo de ese primer varal, los actuales muestran en la parte inferior el mismo diseño de acanto en forma de cono invertido que tenían los primitivos.

Finalmente, hay que destacar que, dada la tecnología fotográfica de la época, para tomar esta fotografía hubo -sin duda- que detener el cortejo ante el fotógrafo (desconocido, posiblemente Ricardo Rodríguez), y todos los que en ella aparecen debieron de posar para la instantánea.

Las potencias de plata del Santísimo Cristo


No estamos acostumbrados a ver al Santísimo Cristo de la Misericordia sin sus potencias, y «siempre» lo hemos visto con las mismas que sigue llevando actualmente. Como vamos a ver de forma inmediata, este «siempre» es muy relativo, aunque supere holgadamente la extensión de la vida de varias generaciones.

Son estas potencias, junto con la cruz histórica procedente de la Magdalena, el único patrimonio artístico perteneciente al «ajuar» propio e histórico de la sagrada imagen. Si de la cruz barroca (restaurada en 2016) podemos afirmar razonablemente que data de la misma época que el titular (último tercio del siglo XVI), las potencias, en cambio, son mucho más «recientes».

 

En efecto, según el Inventario de bienes muebles de la Parroquia de San Pedro elaborado en 2004, las potencias datan de 1800 y fueron realizadas en plata cincelada y dorada por el orfebre cordobés Mateo Martínez Moreno. Las piezas están contrastadas y llevan el anagrama en forma de león, propio de los orfebres de nuestra ciudad. Las potencias, pues, fueron colocadas en el Santísimo Cristo más de dos siglos después de que se tallara éste.

 

¿Qué aspecto ofrecía el Crucificado de la Capilla del Sagrario de la Magdalena antes de la incorporación de estas potencias? ¿Cómo eran las que tuvo antes, si es que llegó a tenerlas? Eso es algo que no sabemos, y que seguramente nunca podamos saber.

Lo que siempre hemos visto como nunca lo hemos visto

Con gran satisfacción incorporamos a nuestra web el magnífico trabajo realizado por airdronevision.es en la Basílica de San Pedro en la mañana el pasado sábado día 17. Se trata de un reportaje visual sobre nuestra sede canónica realizado con un dron de última generación, que permite ver detalles de la iglesia hasta ahora inaccesibles a la vista, así como perspectivas inéditas de las imágenes, retablos y altar de cultos.

La Hermandad de la Misericordia se enorgullece de ser la primera de Córdoba que dispone de un reportaje de este tipo sobre sus titulares y su altar de cultos, y felicita y agradece a la empresa productora su magnífico trabajo.

Si desea ver el vídeo, haga clic aquí.

La decana y la benjamina

En la Fiesta de Regla celebrada el 18 de febrero de 2018, han coincidido la hermana más veterana de la Cofradía con la más joven de edad, que es la de más reciente incorporación a nuestra nómina.

En efecto, Pilar Melguizo Fernández, nuestra hermana decana y número 1 de nuestro listado por antigüedad, ha estado en San Pedro como viene haciendo de forma ininterrumpida desde 1937. Y en la misma función religiosa le fue impuesta la medalla de la Hermandad, tras su incorporación a la misma tras su bautizo, a la que de momento es la más joven hermana de la Misericordia: se trata de Pilar Rodríguez Vera, hija de nuestros hermanos Álvaro Rodríguez del Moral y Rosa Vera Rico; la jovencísima cofrada, con apenas tres meses de edad, ya puede presumir de pertenecer a la tercera dinastía de hermanos de la Misericordia.

 

Curiosidades sobre la Cuaresma

En Cuaresma, los cofrades preparamos con todo cuidado la celebración de todo tipo de actos y cultos en honor de nuestros Titulares pasionistas, que culminan en la Estación de Penitencia.

 

Al mismo tiempo, la liturgia de la Iglesia nos anima a preparar la Pascua con una llamada a la oración, la penitencia y la caridad.

 

Pero, ¿cuál es el origen de este tiempo de preparación? Vamos a ver algunas curiosidades relacionadas con este tiempo litúrgico «fuerte».

 

Por lo pronto, su duración se cifra en cuarenta días para evocar los que pasó Jesús en el desierto antes de «subir a Jerusalén». Según narran los Evangelios, ayunó —es decir, no probó alimento sólido— durante todos estos días. Hay que decir que el número cuarenta aparece muchas veces en la Biblia, siempre con sentido simbólico:

  • El Diluvio Universal duró cuarenta días.
  • El pueblo judío, guiado por Moisés, vagó por el desierto cuarenta años antes de llegar a la Tierra Prometida.
  • Los judíos permanecieron desterrados en Babilonia también cuarenta años.

Hay que decir que el número cuarenta no hay que tomarlo literal y exactamente, sino sólo como un sinónimo de «gran cantidad indeterminada de algo». Por ejemplo, que el Diluvio durara cuarenta días sólo quiere decir que llovió intensamente «durante muchos días seguidos», que pudieron ser cuarenta, pero también veinte, treinta y cinco o cincuenta, por decir algunas cantidades precisas. Por tanto, que Jesús pasara «cuarenta días» en el desierto dedicado a la oración y al ayuno sólo quiere decir que estuvo «muchos días».

 

La Iglesia ha fijado en cuarenta el número de días previos al Domingo de Ramos, como un camino de preparación espiritual que reproduzca, a pequeña escala, la peregrinación por el desierto del pueblo judío hasta llegar a la Tierra Prometida que, para un cristiano, es el encuentro con Cristo en su Pasión, Muerte y Resurrección.

 

Es un camino acompañado de renuncia y penitencia, en la certeza de que si se camina adecuadamente se encontrará dicho encuentro.

 

Actualmente, la única penitencia material que se exige a los cristianos es el ayuno del Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo y la abstinencia de comer carne o derivados cárnicos todos los viernes de Cuaresma, más el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. La ley del ayuno consiste en no comer alimentos sólidos, o en hacer una sola comida al día (aunque no se prohíbe un corto desayuno y una cena ligera).

 

Pero en tiempos pasados las cosas eran muy diferentes. Por ejemplo, en la Alta Edad Media (en torno al año 1000), había que ayunar literalmente (es decir, haciendo una sola comida) los días marcados, y no se podía comer carne ni derivados durante ninguno de los días de la Cuaresma; pero es que también estaban prohibidas, durante los cuarenta días, las relaciones sexuales. Y había en el año tres Cuaresmas, todas ellas con las mismas limitaciones: además de la que precede a la Pascua de Resurrección, había otra Cuaresma en el Adviento (en el que como es sabido los ornamentos del altar son de color morado) y una tercera en septiembre, durante las llamadas «témporas de septiembre». Había, pues, 120 días al año en que estaba prohibido comer carne (y mantener relaciones sexuales): otra cosa es que, para la mayor parte de la población, la carne fuera un alimento poco habitual y sólo al alcance, en condiciones normales, de los reducidos grupos sociales de alto poder adquisitivo. Y para muchas, muchísimas personas y familias, hacer una sola comida al día era lo normal durante todo el año… y para algunas, ni siquiera eso.

 

En la actualidad, algunos países conservan, por tradición, una austeridad cuaresmal muy superior a la nuestra: por ejemplo, en la región india de Kerala, de mayoría cristiana, la costumbre es no probar la carne ni los derivados cárnicos, ni el pescado o sus derivados… ni un solo día de la Cuaresma: en Kerala, durante la Cuaresma, todos los cristianos son vegetarianos.

 

¿Y todavía te parece difícil o exagerado no merendar dos días y no comer carne ni derivados cárnicos durante ocho días al año?

Nuevas incorporaciones a nuestro álbum histórico de fotos

Nuestro amplio álbum histórico se ha enriquecido con la incorporación de dos "nuevas" fotografías que nos ha cedido don Ángel Alejo Moreno, hijo de don Ángel Alejo Urbano (q.e.p.d.), que fue uno de los hermanos pertenecientes al grupo fundador de la Hermandad de Penitencia, en cuya junta de gobierno desempeñó el cargo de secretario.

Se trata de dos fotos muy interesantes, una de antes de la Semana Santa de 1939 y otra de abril de 1958.

A primera vista esta foto puede parecer ya conocida, pues ha sido reproducida en multitud de ocasiones. Sin embargo, el formato en que aparece estaba inédito en nuestro álbum. La foto representa al Santísimo Cristo de la Misericordia antes de la modificación de que fue objeto por Rafael Díaz (q.e.p.d.) Peno tras la Semana Santa de 1939. La foto, como decimos, ha sido muy reproducida en diferentes formatos, pero ésta tiene la peculiaridad, además de mostrar ostensiblemente (en la esquina inferior derecha) la marca del fotógrafo, de mostrar al dorso, impresa, la inscripción "POST CARD" ('Tarjeta postal').

Faga fue un fotógrafo cuyo estudio estaba situado en la calle San Pablo, esquina con la Plaza de Orive, que permaneció abierto hasta los años 70 del pasado siglo y que realizó varios trabajos en los primeros años de nuestra Hermandad penitencial.

Como se ve, al dorso, además de la inscripción citada, figura un sello con el nombre de nuestro Titular, al pie del cual, manuscrito a pluma, dice "Iglesia de la Magdalena".

En la esquina superior izquierda, la referencia 26-3 puede referirse seguramente a una fecha (26 de marzo de un año sin concretar). También a pluma, pero con una letra ostensiblemente diferente, aparece escrito lo que parece un nombre de persona, muy difícilmente legible.

La segunda fotografía muestra a a la derecha a don Ángel Alejo Urbano (q.e.p.d), junto a su hijo don Ángel Alejo Moreno, éste de once años de edad en el momento de hacerse la foto. Al dorso de la misma figuran dos sellos, uno de los cuales aporta los datos del autor ("Reportajes gráficos Vale - San Eloy 5, teléfono 1992 - Córdoba") y el otro la fecha (abril de 1958).

La foto se hizo, pues, el Miércoles Santo de 1958, que ese año coincidió con el 2 de abril. Ese año la Hermandad tenía previsto estrenar la terminación de los bordados del paso de palio, realizados por las adoratrices de San Pedro siendo Hermano Mayor Manuel Hernández García (q.e.p.d.). Pero la lluvia impidió la salida de la cofradía, que pasó tres años consecutivos (1957,1958 y 1959) sin hacer estación de penitencia a causa del mal tiempo.

Es interesante fijarse en algunos detalles: por ejemplo, el joven cofrade tiene en sus manos uno de los incensarios del paso de Virgen, que se sigue utilizando en la actualidad. Su padre, por su parte, ostenta una de las antiguas varas metálicas, niqueladas y lisas, que fueron reemplazadas por otras similares (pero con sencilos nudos dorados) en 1962 (y éstas, a su vez, por las actuales en 1988).

Tras los dos cofrades se deja ver el altar mayor de San Pedro: la foto fue realizada sin duda en el mismo presbiterio del templo, muy cerca de la parte inferior del retablo.

 

 

Agradecemos sinceramente a don Ángel Alejo Moreno la cesión de estas fotografías, que enriquecen el patrimonio fotográfico de nuestra Hermandad, y animamos a nuestros hermanos a que hagan llegar a esta web las fotos que puedan tener que contribuyan a seguir enriqueciendo nuestro álbum histórico.


Nuestro hermano «mayor» sigue colaborando con la Hermandad que presidió entre 1954 y 1959

No es nuestro Hermano Mayor, aunque lo fue (entre 1954 y 1959). Pero sí es el mayor de nuestros hermanos, al menos en lo que a edad se refiere. Se llama Manuel Hernández García, tiene 96 años y vive en Madrid.

Todos los años, y éste no ha sido una excepción, colabora con su Hermandad y pide dos talonarios de Lotería de Navidad, que reparte entre las personas y la comunidad religiosa de la residencia de mayores donde vive.

Manuel Hernández es todo un ejemplo para los hermanos de la Misericordia, pues mantiene vivo el entusiasmo por su Hermandad y colabora en todo lo que sus circunstancias le permiten. Sus hijos vienen todos los años el Miércoles Santo, y él lleva con orgullo su condición de hermano de la Misericordia y su devoción a nuestros Titulares. Que ELLOS lo sigan bendiciendo como hasta ahora.

En la foto vemos a Manuel Hernández Bueno recibiendo la Lotería de manos de su hijo Manuel Hernández Olmo y de su hija política, Cristina Barral Santiago.

Las dos visitas de la urna de los Santos Mártires a la Catedral en el siglo XX

Durante el triduo a los Santos Mártires celebrado entre los días 23 y 25 del pasado mes de noviembre, la urna de plata que labró en 1790 Cristóbal Sánchez Soto ha vuelto al primer templo de la diócesis.

Las reliquias de los Santos Mártires han estado en la Catedral en contadas ocasiones, sobre todo en el último siglo. Vamos a recordarlas brevemente.

En el siglo XX estuvieron sólo en dos ocasiones, y por motivos bien distintos. La primera de ellas fue en los primeros días de mayo de 1939. La Guerra Civil había terminado un mes antes y se organizó un Te Deum para el que fueron llevadas a la Catedral las imágenes de San Rafael (desde la iglesia del Juramento) y de Nuestra Señora de la Fuensanta (desde su santuario); también estuvo la urna de los Santos Mártires, que llegó desde San Pedro.

Para llegar a la Catedral, se organizó una procesión que se celebró el 6 de mayo y salió de San Pedro con la urna de los Santos Mártires. Antes, habían llegado a la hoy Basílica la imagen del Custodio, que había salido previamente sobre un paso de su iglesia del Juramento, así como la Virgen de la Fuensanta, que fue llevada desde su santuario hasta nuestra sede canónica, donde se unieron al cortejo tanto el Ayuntamiento como el Cabildo Catedral. En su número del 9 de mayo, el diario Azul publicó esta portada, en la que se ve la plaza de San Pedro al comienzo de esta procesión:

 

Una vez en la Catedral, los tres pilares de la religiosidad popular cordobesa fueron colocados en la Capilla Mayor de la forma que se puede ver en esta fotografía, muy repetidamente editada, que se conserva en el archivo de nuestra Hermandad:

La foto muestra, a la izquierda (lado del Evangelio), la urna de los Santos Mártires; a la derecha (lado de la Epístola), el paso con San Rafael, y en el altar mayor a la Virgen de la Fuensanta (se ve al fondo, entre la urna de los Mártires y el altar mayor, ya en el presbiterio). Se aprecia también, a la izquierda, el dosel rojo bajo el que se instaló el sitial para el obispo. La foto permite contemplar, asimismo, tanto las verjas de bronce dorado que fueron eliminadas en los años 70, como la elevación del altar mayor, adosado al retablo y elevado sobre una escalinata también desaparecida. Bajo estas líneas, la misma foto tal y como fue reproducida por el periódico Azul en su número del 17 de mayo de 1939.


Tuvo que pasar bastante tiempo para que la urna con las reliquias regresara al primer templo. Fue, exactamente, a finales de siglo. La parroquia de San Pedro había sido cerrada en 1985 para ser sometida a unas obras de restauración que, iniciadas ese mismo año, estuvieron interrumpidas casi una década hasta que se reemprendieron en 1994 para ser terminadas en 1998, cuando se reabrió al culto el histórico templo.

Los primeros años de este exilio la urna permaneció en el convento de Santa Cruz, que durante un tiempo albergó las misas parroquiales de San Pedro e incluso los cultos a los Santos Mártires.

Posteriormente, la urna pasó a la Catedral, donde presidió tanto el acto de despedida, tras su renuncia reglamentaria por razones de edad, del obispo José Antonio Infantes Florido, como la toma de posesión de su sucesor, Javier Martínez Fernández, hechos ambos ocurridos en 1996.

En marzo de 1998, con la parroquia de San Pedro ya reabierta al culto, los doctores Ángel Fernández Dueñas y Felipe Toledo realizaron, por encargo del Cabildo Catedral y del obispo, un estudio científico de las sagradas reliquias, trabajo del que el primero de los citados dio un pormenorizado informe en un artículo publicado en el Boletín de la Real Academia de Córdoba.

En la siguiente ilustración reproducimos la página del diario Córdoba que informó, en noviembre de 1997, de la entonces inminente actuación sobre las sagradas reliquias. En la ilustración superior se aprecia la urna colocada en la Catedral, sobre un estrado provisional (la Capilla Mayor estaba cerrada al culto por obras) desde el que presidió las ceremonias citadas.

Poco después de la Semana Santa de 1998, la urna con las sagradas reliquias regresó a la capilla del Sagrario de la parroquia de San Pedro, de donde no saldría hasta noviembre de 2014, en una procesión que todos recordamos. Pero eso es ya otro siglo y otra historia.

¿Por qué se celebra el 15 de septiembre una función solemne a Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo?

El 15 de septiembre de 2017 se cumplieron 30 años de la primera función solemne en honor de Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo celebrada por nuestra Hermandad.

¿Cuál fue el motivo de establecerla?

En 1986 fue aprobada una reforma de las Reglas de la Hermandad, que establecía que al calendario de actividades cultuales se añadiera una Misa solemne en honor de nuestra titular mariana. Con ello se pretendían varios objetivos:

Recordar la antigua advocación de nuestra imagen (Nuestra Señora de los Dolores) y honrarla en el día en que la Iglesia conmemora los Dolores Gloriosos de Nuestra Señora.

Reunir a los hermanos en torno a la Virgen en la reanudación de las actividades de la Hermandad tras el paréntesis veraniego.

Hay que recordar que la imagen de Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo, bajo la advocación de Nuestra Señora de los Dolores, fue titular desde de una cofradía denominada Hermandad del Santo Rosario de Nuestra Señora de los Dolores desde finales del siglo XVII hasta muy entrado el siglo XIX, en que se pierde el rastro documental de esta corporación, establecida desde 1772 en la hoy desaparecida parroquia de la Magdalena.


La función que se celebra cada 15 de septiembre en honor de Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo tiene la misma importancia y el mismo rango que la fiesta de regla del primer domingo de Cuaresma, como cierre del quinario al Santísimo Cristo, por lo que exige de los hermanos la misma obligación de estar presentes y con atuendo adecuado.

La liturgia de la Iglesia ofrece tradicionalmente dos días a la contemplación por los fieles de los Dolores que sufrió la Santísima Virgen al pie de la Cruz: el Viernes de Dolores, en vísperas de Semana Santa, se destaca especialmente la intensidad de esos Dolores y la proximidad de la Santísima Virgen al sufrimiento redentor de su Hijo, y su papel como Corredentora.

En cambio, la conmemoración del 15 de septiembre, justo un día después de la solemnidad de la Exaltación de la Santa Cruz, la Iglesia quiere exponer a la consideración de los fieles la eficacia de esos Dolores como partícipes que son del plan redentor de Dios. Es, pues, una ocasión muy apropiada para dar gracias a Dios y a su Santísima Madre. Al ser una ocasión festiva, es lícito -lo que no sería posible el Viernes de Dolores- que la imagen de Nuestra Señora pueda aparecer vestida con colores distintos al morado o al negro (como puede verse en la foto de arriba), en 1987 se presentó totalmente vestida de blanco. 

¿Se fundó la Hermandad Sacramental de San Pedro en 1363?

En un lugar no accesible de la parroquia de San Pedro se guarda esta enigmática cartela.

Tiene todas las trazas de haber sido parte de un retablo, seguramente ocupando una esquina al lado de una hornacina. Y por su aspecto tardobarroco o hasta cierto punto rococó debe de ser del siglo XVIII.

Pero lo más enigmático es el texto que contiene: «ESTA HERMANDAD SE FUNDÓ AÑO 1363». La afirmación contiene muchas preguntas y ninguna respuesta. Al leer esta cartela nos podemos hacer varias preguntas:

 

¿A qué Hermandad se refiere?

En primer lugar, de ningún modo se puede referir a la Hermandad de los Santos Mártires, ya que su fundación data de la segunda mitad del siglo XVII (conservamos sus reglas fundacionales) y, en cualquier caso, el hallazgo de las reliquias sólo se produjo en 1575, es decir, más de dos siglos después de la fecha indicada en la cartela.

Podría corresponder a la Hermandad del Santísimo Sacramento de San Pedro, la más antigua de que se tiene noticia formal en la parroquia y que fundada -según se ha dicho siempre- en 1534. Si la cartela se refiere a dicha Hermandad, la fecha de 1534 correspondería a la aprobación de la reforma de unas reglas preexistentes, lo que retrasa en 171 años la fecha fundacional de la Sacramental de San Pedro, y por tanto de la nuestra, que es su sucesora natural e ininterrumpida. En efecto, «el obispo Fray Juan de Toledo había aprobado en 1534 las reglas más antiguas de las que se tienen noticia de la primitiva Sacramental de San Pedro, como reforma «de otras más antiguas» que daban una difusa pista del origen remoto de esta corporación, según se recoge en el rico preámbulo de las Reglas de 1742, resultantes de la fusión entre la Hermandad Sacramental de San Pedro y la de los Santos Mártires», en palabras de un artículo sobre el tema de nuestro hermano Álvaro Rodríguez del Moral.

Pero podría tratarse, también, de otra hermandad de la que no hemos tenido noticia hasta ahora. Esto parece poco probable: 1363 -poco más de un siglo tras la recuperación de Córdoba por San Fernando- es una fecha demasiado temprana para pensar en una hermandad dedicada al culto de un Santo o de una imagen de la Virgen.

 

¿De dónde procede?

La forma nos dice que la cartela ocupaba la pechina superior del lado del Evangelio (la izquierda del espectador) de un retablo.

Lo normal es que estemos hablando de algún retablo existente en la parroquia de San Pedro hoy desaparecido o trasladado a otro templo. No parece, desde luego, que sea un fragmento desprendido del retablo de la Capilla del Sagrario y de los Santos Mártires. ¿Podría ser del retablo de la antigua Capilla del Sagrario, ubicado en el actual baptisterio? Nada nos impide pensar así, pero no sería el el retablo que actualmente hay en la Capilla Bautismal, ya que no tiene ningún hueco donde la cartela pudiera encajar normalmente. Entonces, pertenecería a un retablo anterior... y confirmaría que estamos hablando de la Hermandad del Santísimo Sacramento.

Tampoco podemos negar la posibilidad de que la cartela haya llegado a San Pedro procedente de otro templo, por ejemplo de un convento desamortizado cercano, o incluso -¿por qué no?- del monasterio de los Santos Mártires, situado en la Ribera y abandonado y desaparecido en el siglo XIX.

Todas las hipótesis están abiertas. En cualquier caso, la historia de la parroquia de San Pedro guarda aún muchos secretos que sería apasionante ir conociendo.

Si esta fecha se confirma, y como afirma nuestro hermano Álvaro Rodríguez en el citado artículo, «nuestra corporación ya tenía hermanos adorando a Jesús Sacramentado en plena Edad Media, hace 643 años, en una Córdoba que aún mantenía casi intactas las naves de la antigua Mezquita; en una ciudad que aún no había visto levantarse las arcadas de la cercana plaza de la Corredera y en un reino (el de Castilla) al que le quedaba casi siglo y medio para completar la Reconquista e impulsar el descubrimiento de América»

Terminamos con otras palabras del texto de Álvaro: «Resulta emocionante saber que hace tanto tiempo ya había hermanos nuestros dando culto al Santísimo bajo las naves venerables de San Pedro, lo que convierte a nuestra corporación en la más antigua de Córdoba y en una de las más antiguas de Andalucía, depositaria de unos valores cultuales, devocionales, históricos y patrimoniales que los hermanos del siglo XXI tenemos el valor de conservar y legar para el futuro».

Nuevas incorporaciones a nuestro archivo fotográfico

Nuestro ya rico archivo fotográfico antiguo se ha enriquecido con una nueva adquisición. Se trata de una foto en la que nuestro hermano Feliciano Rodríguez Ocaña, que se había dado de alta en 1943, posa en la terraza de su casa, vestido con su esclavina, en la tarde del Miércoles Santo de 1949 o 1950. El domicilio se hallaba (y la casa existe aún) en la calle Capitulares (entonces Calvo Sotelo), junto a la fachada barroca de la Real Iglesia de San Pablo.

Feliciano Rodríguez Ocaña sigue siendo hermano de la Misericordia y asiste a los actos principales de la Hermandad; incluso pronunció en 2015, ante el Santísimo Cristo de la Misericordia, la oración de los hermanos veteranos, poco antes de iniciar el Via Crucis del Viernes de Dolores.

Desde esta sección animamos a todos los hermanos que tengan en su archivo familiar fotografías en las que aparezcan vestidos de nazarenos de la Misericordia, o en cualquier acto organizado por la Hermandad. Asimismo, recibiríamos de buen grado todos los documentos antiguos que nos puedan facilitar para su escaneado y conservación (en el caso de que no figuren en el archivo oficial de la Cofradía).

No duden ponerse en contacto con la Hermandad a través de la sección Contacto de esta misma web para hacer alguna de las aportaciones requeridas.

La segunda aportación a nuestro álbum es una instantánea fechada en 1952 en la que aparece un grupo de nazarenos ante el paso del Santísimo Cristo de la Misericordia.

Ese año, el paso se instaló en una calleja cercana a la iglesia de la Magdalena, donde se formaría el cortejo; el paso de palio, por su parte, que salió por primera vez en 1950, se preparaba en el cocherón anejo al templo de la Magdalena donde desde 1943 se disponía el paso del Crucificado.

En la foto aparecen tres cofrades: a la izquierda, Emilio Ortiz Molero, padre del actual secretario de la Hermandad, Francisco Javier Ortiz Arjona; en el centro, Rafael Arjona Rodríguez, cuñado del anterior y tío del actual secretario; y en la derecha, el hermano Luiz Míguez. No ha sido posible identificar ni al cofrade que figura en segundo término a la izquierda de la foto ni al niño que, también en la izquierda, ocupa el primer término.

Se trata de una foto de la serie que en ese mismo lugar realizó en el año citado (1952) un fotógrafo que tenía su estudio en la calle Isabel II, muy cerca de la iglesia de la Magdalena. 

Predicadores claretianos en la historia de nuestra Hermandad

El quinario en honor del Santísimo Cristo de la Misericordia ha contado en 2017 con la predicación del padre Santiago González Silva, claretiano de la residencia de San Pablo de Córdoba. Se trata de un predicador de largo y prestigioso currículum, en el que destaca su condición de profesor emérito del Claretianum de Roma. 

Nació el predicador en Don Benito (Badajoz) en 1945; se licenció en Teología en la Universidad Lateranense de Roma en 1970, y alcanzó el doctorado en 1979. Ha tenido —entre otros cargos— los de Superior del Collegio Internazionale Claretianum, Consultor de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y vicepresidente del Pontificio Istituto Regina Mundi. Ha sido profesor del Claretianum de Roma y de la Facultad de Teología de Granada, ha dirigido 72 tesis doctorales y es autor de varias decenas de trabajos y estudios de investigación teológica, centrados sobre todo en la vida religiosa.

Pero no ha sido el primer hijo de San Antonio María Claret que predica en nuestra Hermandad. En las líneas siguientes recordamos a sus ilustres predecesores.

1938: Teodomiro Rebolledo

El primero fue el padre Teodomiro Rebolledo Ávila, de la residencia de San Pablo de Córdoba. Este año fue el segundo en que nuestra Hermandad salió en Semana Santa, y el primero en que hubo unos cultos con cierta continuidad, aunque aún no fue un quinario; se trató de un triduo que se celebró entre los días 31 de marzo y 1 y 2 de abril (jueves a sábado de la cuarta semana de Cuaresma). El padre Rebolledo había nacido nació en Talaván (Cáceres) el 30 de julio de 1885; ingresó en el Postulantado de Segovia a los once años, y profesó en Cervera el 24 de agosto de 1901. Recibió las órdenes sagradas el 9 de mayo de 1909, en Santo Domingo de la Calzada. La enseñanza y la predicación fueron sus principales actividades sacerdotales, que desarrolló en diversos destinos, especialmente en Andalucía y Extremadura, aunque también en otras zonas de España (Aranda de Duero, Jerez de los Caballeros, Zafra, Sevilla, Sigüenza, Plasencia, Coria, Úbeda y Córdoba). Desde su casa de San Pablo de nuestra ciudad desarrolló un intenso apostolado a través de múltiples predica-ciones, que lo llevaron por toda Andalucía. En 1946 fue trasladado a Madrid, donde falleció el 18 de febrero de 1949.

1947 y 1955: Quintín García

El 3 de noviembre de 1946 Francisco Melguizo dirigió a este misionero cordimariano, que residía en San Fernando (Cádiz) una carta en la que le pidió que predicara el quinario de 1947. La respuesta data del 10 del mismo mes y acepta la invitación; el 21 de noviembre el Hermano Mayor amplía la información sobre los cultos en cuanto a fechas y orden de los mismos. También aprovecha para escribir que «nuestros cultos son, con toda seguridad, los más solemnes de cuantos se celebran en la capital, solemnidad tradicional que hace que el templo de San Pedro se vea durante los mismos repleto de fieles».

Quintín García Bautista fue ordenado sacerdote en Plasencia en diciembre de 1936; fue profesor de Oratoria e Historia Eclesiástica en Zafra; en 1942 fue destinado a Córdoba, pero pasó en nuestra ciudad menos de un año, pues se trasladó a Las Palmas de Gran Canaria para cubrir una plaza de profesor; regresó a la Península en 943, con destino en San Fernando (Cádiz), donde fue profesor, predicador y músico. Entre 1948 y 1954 permaneció exclaustrado, desempeñando varios servicios sacerdotales en la diócesis de Málaga. De nuevo en la congregación, pasó en Córdoba cinco años, y en 1955 volvió a predicar en nuestra Hermandad, esta vez el triduo a Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo. De 1959 a 1962 estuvo en Cartagena, y después fue a Zafra. En 1966 se volvió a exclaustrar, pasando como coadjutor a la parroquia de Nuestra Señora de la Peña, de Madrid. No conocemos las fechas de su nacimiento y muerte, en el caso de que ésta se haya producido.

El quinario se celebró del 19 al 23 de febrero, y el último de estos días, en la Fiesta de Regla, se estrenó la Misa solemne cuaresmal para cuatro voces y gran orquesta, compuesta por el Hermano Mayor, Francisco Melguizo.

1949: José Alcorta

El tercer claretiano que vino a la Misericordia fue el padre José Alcorta, y predicó el quinario del año 1949, último antes de la incorporación de Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo a la Hermandad. Las fechas de este quinario fueron del 2 al 6 de marzo, ya con la ubicación actual en el calendario litúrgico (de Miércoles de Ceniza a primer domingo de Cuaresma). La primera intención del Hermano Mayor, Francisco Melguizo, fue que los sermones los pronunciara el canónigo magistral de la Catedral de Jaén, Antonio Ferreiro López, al que se dirigió por carta el 23 de octubre de 1948; en carta del 16 de enero, el magistral giennense confirmaba que «sigue firme mi promesa de predicar el quinario», pero tan sólo tres días más tarde –en otra carta— se desdijo de su aceptación alegando «ser un criterio de nuestro prelado la mayor observancia de la ley de residencia, especialmente en Cuaresma». Casi un mes tardó Melguizo en contestar: el 15 de febrero lamenta la negativa del magistral de Jaén, y le comunica que la hermandad ya cuenta con la presencia en el quinario del claretiano José de Alcorta Bilbao, de la residencia de Burgos.

Había nacido este predicador en Durango (Vizcaya) el 31 de marzo de 1891. Residió en varias las casas claretianas del norte de España. Dedicó casi toda su vida religiosa a la predicación en triduos, novenas y Misiones Populares, aunque también pasó unos años como misionero en Guinea Ecuatorial. Su oratoria se recuerda como barroca y brillante. Murió el 4 de febrero de 1979 en Pamplona. Durante su estancia en Córdoba se alojó con sus hermanos de congregación en la casa de San Pablo. Y pasado el quinario, concretamente el 21 de marzo, el Hermano Mayor envió al padre Estanislao Sanmartín, superior de la casa de San Pablo, una limosna por el hospedaje del predicador.

1987: Federico Gutiérrez

Fue el último predicador venido de fuera de Córdoba expresamente a predicar los cultos de nuestra Hermandad. Residía en Sevilla, donde fue un prolífico predicador, escritor y comunicador. Predicó en la mayoría de las cofradías sevillanas —era hermano del Silencio— y vino a Córdoba con frecuencia. En 1971 había escrito un libro titulado San Antonio María Claret y Córdoba, en el que recoge las estancias y actividades en nuestra ciudad del fundador de su congregación. Autor, como decimos, de numerosísimos libros, para los cofrades los más conocidos son Semana Santa en Sevilla, Semana Santa en Málaga y Semana Santa en Córdoba. El referido a Córdoba, publicado en 1978, es el primer libro que recoge de forma sistemática datos y fotografías de todas las hermandades cordobesas que entonces salían en Semana Santa.

Vino expresamente a Córdoba a predicar los cultos cuaresmales (triduo más quinario sin solución de continuidad) de 1987, que fueron los segundos que se celebraron en el convento de Santa Marta tras el cierre de San Pedro, y que abarcaron del 1 al 8 de marzo. El último día no ofició la Fiesta de Regla, que correspondió al obispo de la diócesis, José Antonio Infantes Florido (con la actuación musical de la Schola Gregoriana Cordubensis). La razón de la presencia del prelado fue que ese año se celebraba el 50 aniversario fundacional de la Hermandad penitencial.

El padre Federico Gutiérrez falleció en Granada el 13 de noviembre de 2016.

1996: Segundo Gutiérrez

El último claretiano que ha predicado los cultos de nuestra Hermandad, hasta este año, había sido el recordado Segundo Gutiérrez, que predicó el ciclo cuaresmal entre el 18 y el 25 de febrero; su creatividad le hizo componer algunas oraciones en verso que dedicaba a nuestros titulares.

El padre Segundo era muy conocido por sus esculturas en madera tropical, de las que hizo muchas exposiciones siempre con fines benéficos para las misiones de su congregación.

Nació en Breto de la Ribera (Zamora) en 1932. Afincado en Córdoba desde 1975, tuvo su residencia y taller en la comunidad religiosa de la Iglesia de San Pablo, llegando a ser nombrado, pocos años antes de su muerte, miembro numerario de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de nuestra ciudad.

Había ingresado como novicio en 1945 y fue ordenado sacerdote en 1958. En 1963 obtuvo en Roma la licenciatura de Teología Pastoral. Entre 1963 y 1968 estuvo destinado en Córdoba, de donde pasó a Santa Cruz de Tenerife. En 1970 fue destinado a Caracas (Venezuela), para regresar a Córdoba en 1975, al mismo convento de San Pablo, desde donde fue destinado a Granada pocos meses antes de su muerte, acaecida el 3 de agosto de 2012.

El lema de nuestra Hermandad: "OSTENDE NOBIS, DOMINE, MISERICORDIAM TVAM"

OSTENDE NOBIS, DOMINE, MISERICORDIAM TVAM es el lema oficioso de nuestra Hermandad.

Es una frase latina tomada del libro de los Salmos (Salmo 85,8), que significa 'Muéstranos, Señor, tu Misericordia'. Se puede ver en la capilla de la Misericordia de la Basílica de San Pedro, donde se instaló en la restauración realizada por la Hermandad en 1975. Apareció también, durante muchos años, en las convocatorias de mano de los cultos cuaresmales, bajo la fotografía del Santísimo Cristo de la Misericordia, y ahora suele cerrar los vídeos del canal de la Hermandad en Youtube. Sin embargo, no tiene carácter oficial pues no figura como tal en las Reglas de la Cofradía (no hay ningún lema oficial).

¿Por qué se incluyó desde los primeros años bajo la imagen del Santísimo Cristo en las convocatorias de cultos? Obviamente, porque es una frase de la Sagrada Escritura que, por su brevedad, se puede usar continuamente como jaculatoria, es decir, como breve oración (vocal o sólo mental) invocando la ayuda del Señor en la vida diaria.

Pero hay otra razón que hoy seguramente pase desapercibida: en efecto, cuando se fundó la Hermandad, y de hecho hasta la reforma de la Santa Misa promulgada en 1970, esa frase se decía en todas las Misas que se celebraban en el mundo católico,

La oración se rezó en latín hasta 1966, y en la lengua vernácula hasta el citado año 1970, en que desapareció del común de la Misa con la implantación del Novus Ordo.

La frase se incluía en los ritos del inicio de la Santa Misa, antes de que el sacerdote subiera al altar y después del rezo del Confiteor, en un breve diálogo en el que el oficiante decía OSTENDE NOBIS, DOMINE, MISERICORDIAM TUAM y el pueblo (o el diácono) respondía ET SALUTARE TUUM DA NOBIS ('y danos tu salvación').

 

En el minuto 4 exacto de este vídeo de puede oír el salmo que comentamos.

La invocación, que hoy sólo se emplea en las Misas que siguen la forma extraordinaria del rito romano, era -por tanto- conocida por todos los fieles, que de esta forma conectaban, incluso de forma inconsciente, la jaculatoria del Cristo titular de la Hermandad fundada en 1937 con una plegaria muy usual en ese tiempo.

Lo que sigue siendo un misterio es por qué nuestro fundador, Francisco Melguizo, eligió la advocación de la Misericordia para el titular de la Cofradía.