Oraciones propias

La hermandad dispone de textos e himnos litúrgicos propios, aprobados por los obispos de Córdoba. Entre estos textos figuran la oración y el el himno a los Santos Mártires de Córdoba y oraciones dedicadas a Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo y al Santísimo Cristo de la Misericordia que reproducimos a continuación.

ORACIÓN A LOS SANTOS MÁRTIRES DE CÓRDOBA 

Santos Mártires de Córdoba, Mártires de Cristo, Mártires de la fe y del amor más grande, que recibisteis la gracia del martirio como un don supremo del Espíritu Santo, con el que pudisteis rubricar el amor a Cristo en la entrega de vuestra vida hasta el derramamiento de vuestra sangre.

Sois el mayor tesoro de la Iglesia que camina en Córdoba, de esta Iglesia que ha encontrado distintas persecuciones a lo largo de su historia milenaria y ha salido más reforzada de ellas, porque la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos.

Vosotros nos enseñáis a confesar nuestra fe no sólo con los labios, sino con el corazón y con toda la existencia. Vosotros nos alentáis a dar la cara por Jesucristo, según nos enseñó el Maestro y Señor: «A quien se declare por Mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos» (Mt 10,32).

Apoyados en vuestro testimonio y fortalecidos con vuestra intercesión, pedimos a Dios nos conceda arrojo y valentía para anunciar a Cristo a los hombres y mujeres, a los niños y a los jóvenes de nuestro tiempo. Y que realicemos esta tarea de evangelización en plena comunión con los demás miembros de la Iglesia y con nuestros pastores.

Dadnos la fuerza de la fe, con la que podamos mover montañas y superar las dificultades de la vida. Dadnos una caridad ardiente con la que salgamos, como el Buen Samaritano, al encuentro de nuestros hermanos necesitados. Dadnos la fortaleza y la constancia para soportar y emprender los duros trabajos del Evangelio.

Vosotros, que habéis regado esta tierra con un amor más grande que el odio y que la muerte, no permitáis que las fuerzas del Maligno nos acobarden o nos derroten, sino alcanzadnos la gracia de vivir el gozo del Evangelio y salir victoriosos del combate de la vida para recibir, como vosotros, la palma de la gloria.

Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Santa María, Reina de los Mártires, rogad por nosotros.

+Demetrio, Obispo de Córdoba

 

HIMNO A LOS SANTOS MÁRTIRES DE CÓRDOBA

ESTRIBILLO

Entonemos un himno de gloria,

de alegría, de triunfo y de honor,

que en el cielo resuenen los cantos

que hoy elevan la fe y el amor.

ESTROFA 1ª

Huesos puros, reliquias benditas

que exhaláis un aroma del cielo,

sois las perlas que tiene este suelo

de más grande y más rico valor;

sois pedazos de mártires santos

que esta tierra con sangre regaron.

que al morir en la lucha triunfaron

y subieron a unirse al Señor.

ESTROFA 2ª

Al miraros se enciende en el pecho

del amor más sublime la llama,

y la fe de esta patria se inflama

cuando os lleva creyente a besar.

Que no muera la fe cordobesa,

que sus hijos confiesen y crean

que estas santas reliquias hoy sean

las que digan cual lenguas amar.

ESTROFA 3ª

¡Oh, que gloria tener en su seno

esta tierra tan gratos despojos!

¡ Cordobeses, postrados de hinojos,

Acercaos con respeto al altar!

Y mirad las reliquias sagradas

de quien supo morir con nobleza,

inclinad. inclinad la cabeza

y pedid su virtud imitar.

ORACIÓN AL SANTÍSIMO CRISTO DE LA MISERICORDIA

Dios omnipotente, Señor de cielos y tierra, Padre Eterno y Creador de todas las cosas, Hijo hecho hombre en las entrañas purísimas de María por gracia y obra del Espíritu Santo; esencia única de la Santísima Trinidad: aquí tienes reunidos a unos hijos tuyos que quieren amarte, servirte y merecerte.

Sabemos que sólo la fe en Ti puede anular nuestras pasiones, enmendar nuestros errores y neutralizar sus consecuencias, hacer compatible la grandeza de nuestras almas con la miseria de nuestros cuerpos y llevarnos por camino seguro a la Bienaventuranza Eterna.

Por ello hacemos pública confesión de esa fe, y confiamos en tu Misericordia infinita. ¡No nos abandones, Señor! Inspíranos el Amor inmenso de tu Divinidad, consérvanos en el servicio de tu Iglesia y danos los merecimientos de tu Gloria, donde vives y reinas en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatorias

Por las angustias que padeciste orando en el huerto de Getsemaní

¡Misericordia, Señor!

Por las humillaciones que soportaste en el Pretorio

¡Misericordia, Señor!

Por los azotes que sufriste amarrado a la Columna

¡Misericordia, Señor!

Por tu corona de espinas

¡Misericordia, Señor!

Por los clavos que taladraron tus pies y tus manos

¡Misericordia, Señor!

Por la lanzada que abrió tu pecho

¡Misericordia, Señor!

Por tu Cruz y tu Calvario

¡Misericordia, Señor!

Oración 'Misericordia, Señor'

Apiádate del dolor,

el pesar y el abandono

de los que al pie de tu trono

vienen a ofrendar su amor;

de sus penas incesantes

calma el acerbo dolor

que te ofrecen suplicantes:

por tus heridas sangrantes,

¡Misericordia, Señor!

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LAS LÁGRIMAS EN SU DESAMPARO

Dios te salve, María, concebida sin mancha de pecado original; Hija del Padre, Madre del Hijo, Esposa del Espíritu Santo, asunta en cuerpo y alma a los cielos. Nosotros, hijos tuyos también y herederos de la gloria prometida por Jesucristo, estamos aquí, ante tu imagen lacrimosa y desamparada, para considerar tus Dolores, padecidos en la Pasión de tu Divino Hijo para redimirnos del pecado y de la muerte eterna. Consíguenos, Señora, la gracia suficiente para ser dignos de Ti y de Nuestro Señor, por cuya Misericordia, ayudados por tu poderosa intercesión, esperamos alcanzar la vida eterna en el cielo. Amén.

Jaculatorias

Por el dolor que produjo en tu alma la profecía de Simeón,

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

Por las angustias que padeciste al perder el Divino Niño,

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

Por los dolores que sufriste en la calle de la Amargura,

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

Por las Lágrimas que derramaste al pie de la cruz,

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

Por el Desamparo de tu Soledad

Ruega por nosotros para que seamos dignos de alcanzar y gozar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo, Amén.