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Triduo a los Santos Mártires

Como es tradicional, la función solemne ofrecida por el Cabildo Catedral marcó, el 26 de noviembre, el fin de los cultos a los Santos Mártires de Córdoba. En esta ocasión la Santa Misa fue presidida por el obispo de Córdoba, monseñor  Demetrio Fernández González.

En la homilía, el prelado recordó que "los Mártires permanecen en la memoria porque su testimonio fue tan fuerte que ha dejado huella para siempre en la memoria de esta Iglesia diocesana y de esta ciudad de Córdoba, que los veneran con tanto cariño. Jesucristo, como hemos escuchado en el Evangelio, nos anima a seguirle con actitud de dar la vida como el grano de trigo, pudrirse en el surco para poder florecer y salir en la espiga multiplicado. El seguimiento de Cristo no es algo acomodado que podemos encontrar para satisfacer algunas necesidades hondas, sino que el seguimiento de Cristo -y el testimonio de los Mártires nos lo certifica- es dar la vida, y entregarla especialmente en momentos de dificultad. Nos recuerda el Concilio Vaticano II que el martirio es el supremo testimonio de amor, porque es morir como murió Jesucristo y parecerse a Él en ese momento supremo que es entregar la propia vida".

Al término de la celebración, a la que asistieron los Hermanos Mayores de las Hermandades de San Rafael y la Buena Muerte, se dio a besar a los fieles la reliquia de los Santos Mártires.

En la parte musical intervino la Capilla Musical de nuestra Hermandad.

Los dos primeros días la Santa Misa y la homilía estuvieron a cargo del R.P. Benjamín Wilkinson, de la orden de Esclavos de la Eucaristía y de María Virgen, que en sus palabras enlazó la solemnidad de Cristo Rey con el testimonio de la vida de los Santos Mártires.

El acto fue recogido por la web de la diócesis de Córdoba.

Ofrecemos a continuación algunas fotos de la celebración del día 26.

 

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